Namibia

Lamparas de queroseno encendidas, olor a chimenea.... Ya no queda nada para llegar a la hora de la cena en Xaragu Camp, nuestro segundo dia en Damaraland.

Empezó de forma increible, viendo a una manada de avestruces corriendo al lado del coche, para continuar el espectáculo con los Orix y otras gacelas, que nos miraban preguntandose quien era el turista, si tu o ellos, y acabando con una cebra y otra gacela que nos retó a una carrera, llegando a los 60km/h en paralelo...

Para llegar aqui primera sorpresa: recorremos una valla de varios metros de alto interminable, siguiendo la carretera que va de la costa de los esqueletos hacia el interior... luego te enteras de las cosas: es la Linea roja: divisoria formada a principios de siglo XX por los alemanes para separar la 'civilización' del mundo salvaje. A dia de hoy sigue existiendo, relegando la población al norte de la linea, a sobrevivir de autoconsumo. Paradojas de la vida: en un pais sin agua, el norte de la linea dispone del 80% de los recursos hidricos del pais y 3/4 de las reses del mismo, pero unas leyes y unos controles que dejaron de tener sentido hace 30 años siguen diferenciando las granjas blancas de las comunas de las tribus indíjenas del pais.

Al final llegamos a Xaragu. La verdad es que no sabíamos donde íbamos, perdidos en un 'camp-site', con una tienda de campaña militar para 2 esperandonos, pero al llegar la noche, sentados al lado de la piscina, que usan las cabras del lugar como abrevadero, y con una cervecita en la mano, epiezas a ver que la razon por la que la gente esta a gusto aqui no es por las 'suites', ni por el minibar, sino por la calidez de los que vienen a este lugar de todo el mundo, hablando cedenas de lenguas, en un lugar con lámparas de queroseno y holor a barbacoa...

Si, otra cerveza, plis... Castle is ok! Thanx